De vez en cuando, todos tenemos una de esas noches en que algo – un ruido, un dolor, un sobresalto o la sensación de frío o calor – nos despierta inoportunamente sacándonos a rastras de nuestro sueño profundo. Abrimos el ojo y, con cierto recelo, miramos el reloj para ubicarnos en el tiempo, solo para darnos cuenta de que no es una hora lo suficientemente razonable como para asumir que ha empezado un nuevo día, pero, por otro lado, ya hemos dormido lo suficiente como para no poder voltearnos y simplemente retomar el sueño sin más.
Esas horas suspendidas en la noche generalmente nos conducen a pensar, a sumar y restar tantas cosas, a recolectar sueños y proyectos, a conversar con los recuerdos. Hace algunas noches tuve un despertar así y, después de debatir un rato conmigo misma sobre si me levantaba de la cama o no, recurrí a mi arsenal de infusiones que me prometen un sueño dulce, profundo, relajante y hasta celestial. Dicho sea de paso, no sé lo de un sueño celestial, pero sí ayudan a lograr un estado de cierta somnolencia – aunque no sé si lo que más ayuda es el ritual de hervir el agua, servir la taza, mirar el vapor que se levanta de la taza y sentarse a tomar el té.
Mientras esperaba que hirviera el agua, decidí que no prendería la televisión ni la computadora porque eso significaba que definitivamente no volvería a dormir y, mientras deambulaba por el departamento, encontré entre mis libros viejos uno de 1987 de Julio Ramón Ribeyro, Solo para fumadores. No he leído otros libros de Ribeyro, pero los cuentos cortos que encontré en este me hicieron no querer dejar de leerlos. Al leer el primero, sentí como si estuviera leyendo una carta enviada por un amigo; es una lectura que fluye sin ningún esfuerzo. Entre mi té de sueños dulces y Julio Ramón con sus cuentos me fui deslizando suavemente una vez más hacia la profundidad del inconsciente.
Buscaré otros libros de Julio Ramón y tendrán un lugar importante en mi mesa de noche. Si alguna vez se despiertan a media noche, les recomiendo buscar un buen libro y un tecito para que esas horas, que a veces se hacen difíciles, se vuelvan hasta placenteras…

Me encantó 👏😍. Gracias
Me gustaLe gusta a 1 persona