Miel de Abeja

Anteriormente he escrito posts sobre algunos alimentos que me entusiasman y/o apasionan – les he hablado del té, la chicha, los scones y el merengue. Hoy les comentaré sobre otro que realmente me encanta, la miel de abeja. Creo que no hay día en que no disfrute de por lo menos una buena cucharada de este dulce y dorado manjar… sobre tostadas, con un pan francés calientito o con un plato de avena; hasta al escabeche le pongo su cucharada de miel… ¡Va con todo!

Este regalo de la naturaleza nos acompaña, gracias a la incansable labor de las hacendosas abejas, desde la prehistoria. En las cuevas de Araña, en Valencia, España, hay pinturas rupestres realizadas hace 8,000 años donde podemos ver el dibujo de una persona recogiendo miel de un panal. Desde entonces los humanos ya estábamos disfrutando de este delicioso tesoro.

A lo largo de la historia, la miel ha servido para endulzar y preservar los alimentos, suavizar la piel y curar heridas. En una tableta de arcilla de Nippur, en el Éufrates, que data del año 2000 a.C., se encuentra escrita una receta para tratar heridas que incluye miel de abeja. En la Biblia, asimismo, encontramos varias referencias a la miel, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. En la antigüedad, la miel también se utilizaba para embalsamar y trasladar los cuerpos humanos; supuestamente, el cadáver de Alejandro Magno fue llevado desde Babilonia a Menfis, conservado en miel.

Para la antigua medicina china, la miel era un elemento equilibrado – ni Yin ni Yang – y funcionaba en los pulmones, el bazo y los intestinos. Uno de los manjares reservados para los reyes de la época era una mezcla de miel con larvas de abejas, así como el vino con miel.

Los egipcios enterraban a los faraones con ánforas llenas de miel para que las almas de los difuntos pudieran alimentarse en su viaje al más allá – y lo increíble de la miel es que miles de años después, los arqueólogos la han encontrado en perfecto estado. La miel de abeja no se malogra. Es el único alimento que tiene una durabilidad increíble. En el antiguo Egipto, se usaba también con fines medicinales – para tratar llagas, cortes y quemaduras, así como en cosmética, ungüentos corporales, cremas y exfoliantes.

Hoy todos sabemos que si nos resfriamos o nos duele la garganta hay que correr a prepararnos una buena taza de té caliente con limón y miel de abeja y ¡Santo remedio! Y bueno, ya que estamos, podemos ponerle un poquito de kion – otro súper alimento sobre el que escribiré un día de estos.

BBC

Alejandro Magno

Antiguo Egipto

Una abejita en plena labor de recolección

2 comentarios en “Miel de Abeja

  1. Interesantísimo! Sin abejas no tendríamos alimentos! En nuestro jardín tenemos actualmente tres “hoteles para abejas solitarias”. cuya función es exclusivamente la de ser polinizadoras💖

    Le gusta a 1 persona

Replica a Josephine Dowdy Cancelar la respuesta