
Hace algún tiempo escribí un post sobre Leonor de Aquitania, cuya vida ejerce una especial fascinación sobre mí. El post surgió a raíz de haber leído el libro The She-Wolves (Lobas) de Helen Castor sobre las mujeres que fueron reinas de Inglaterra antes de Isabel I, ya sea por derecho propio, como reinas madres o como reinas consortes. Ahora que estoy leyendo una biografía muy buena “Eleanor of Aquitane and the Four Kings” (Leonor de Aquitania y los Cuatro Reyes) por Amy Kelly, voy a agregar algunos datos que he encontrado que dan un poco más de contexto a la historia de Leonor. Dividiré la historia en dos posts para que no sean demasiado largos. Este primero tratará sobre su vida como duquesa de Aquitania y reina de Francia y luego en el siguiente les contaré sobre su vida como reina de Inglaterra.
Leonor nació en el ducado de Aquitania, posiblemente en 1122 (su fecha de nacimiento no está totalmente definida), y podía presumir de ser descendiente de Carlomagno. Creció en una corte descrita en el siglo XII como compuesta por personas llenas de vida, elegantes al vestirse, de mente rápida, liberales y hospitalarios, una corte donde surgieron los primeros trovadores. Su padre se aseguró de que ella, como heredera del ducado, recibiera la mejor educación posible y esto la preparó para afrontar todo lo que le tocó vivir. Debe haber sido una persona inteligente, culta, astuta en temas políticos, audaz, valerosa, bella según los cronistas de la época y, sobre todo, fascinante. Tan es así, que sigue ejerciendo esa fascinación a través de los siglos.
Al ser duquesa de Aquitania, fue, por derecho propio, una de las mujeres más ricas y poderosas de su tiempo. En ese entonces, Aquitania abarcaba casi una tercera parte del territorio que corresponde a la Francia actual, con ingresos muy importantes derivados de la producción de sal y del vino de Burdeos, productos que eran exportados a toda Europa.
Al morir el padre de Leonor en 1137, ella asumió el título de duquesa de Aquitania. Tres meses después, se casó con Luis, heredero al trono de Francia y ese mismo año, murió el padre de Luis, con lo cual él se convirtió en Rey de Francia. Luis VII de Francia fue coronado en Bourges el 25 de diciembre de 1137 y Leonor asumió su papel como soberana de Francia.
Luis no había recibido la educación de un delfín de Francia, ya que su hermano mayor, Felipe, había sido ungido como heredero al trono. Él estaba destinado a desarrollar una carrera eclesiástica y, por lo tanto, había sido educado en un monasterio. Sin embargo, cuando Luis tenía 10 años, Felipe tuvo un accidente fatal, lo que sacó a Luis de los claustros y lo catapultó a las esferas de gobierno. La educación monacal que recibió influyó enormemente en su personalidad y nunca olvidó que su primera vocación había sido la de renunciar al mundo.
Y es así como una mujer joven, educada en una corte liberal y de vanguardia para su época, se casó con una persona que se sentía alejado del mundo y sus cuitas. Dos personas que no creo – por mucho que los matrimonios de ese entonces poco y nada tenían que ver con el amor – tenían mayores posibilidades de ni siquiera congeniar. Aunque por escritos y opiniones de la época que nos han llegado, parecería ser que Luis sí sentía un cariño especial por ella. El matrimonio duró quince años y tuvieron dos hijas.
A pesar de ser poco más que una niña (tenía 15 años cuando llegó a Francia), Leonor trajo a la corte francesa otra manera de pensar, de expresarse, de vestir y de divertirse, lo que no le ganó mayores simpatías, especialmente del consejero principal del rey, el abad Suger. En la época durante la cual vivió en París, la universidad todavía no existía, pero sí existían escuelas de teología y filosofía a las cuales acudían estudiantes de todo el mundo y el filósofo, poeta y teólogo Pedro Abelardo estaba difundiendo sus controvertidas ideas filosóficas y sus cuestionamientos sobre la forma de practicar la religión (consideradas como herejías por algunos). Lo más probable es que Leonor estaba familiarizada con todas estas ideas y de acuerdo con la mayoría de ellas. En sus años formativos, Leonor estuvo expuesta a otras religiones, al ser Burdeos un puerto comercial donde vivían comerciantes musulmanes y judíos junto con los cristianos. Sí sabemos que tenía conocimientos sobre el razonamiento aristotélico y el silogismo.
A Leonor se la culpó de varias malas decisiones que tomó Luis VII durante el tiempo que estuvieron juntos – entre otras, el rechazo de un candidato a obispo propuesto por el Papa, que trajo consigo una ruptura temporal de las relaciones con el papado; así como una guerra que asumió con el conde de Champagne al permitir el matrimonio de la hermana de Leonor con Raúl de Vermandois, quien ya estaba casado con la sobrina del conde de Champagne, guerra durante la cual hubo un incidente terrible donde murieron más de mil personas que se habían refugiado en una iglesia al ordenar Luis que se quemara todo un pueblo. En 1144, san Bernardo de Clairvaux, uno de los hombres más poderosos e influyentes durante el reinado de Luis VII, la reprendió por inmiscuirse en asuntos de la iglesia y del estado, lo que nos indica que Leonor ejercía cierta influencia sobre Luis.
Los años que pasó en París como reina de Francia, tratando de imponer su espíritu independiente y de conseguir la libertad intelectual a la que había estado acostumbrada, deben haber sido difíciles para ella por lo que, cuando en el año 1146, su esposo decidió que saldría en una Cruzada para liberar a Jerusalén, Leonor insistió en acompañarlo.
La Cruzada como tal, fue un fracaso terrible para Francia, pero Leonor se reencontró con la aventura y la vida fuera de la corte francesa. Aprovechó también para familiarizarse con los convenios marítimos que existían en la zona del Mediterráneo oriental y que luego introdujo en sus dominios y más tarde en Inglaterra.
Durante el camino de regreso a Francia, Leonor le pidió a Luis el divorcio, aduciendo una consanguineidad que invalidaba el matrimonio, a pesar de contar con el permiso papal. Esta propuesta, por cierto, no fue bien recibida ya que, si se divorciaban, Francia perdía la región de Aquitania.
En 1149 regresaron a París y Leonor no había logrado la libertad que ansiaba. Pasaron dos años más, durante los cuales nació la segunda hija del matrimonio, antes de que, finalmente, Luis aceptara anular el matrimonio el 18 de marzo de 1152. Ella recobró sus propiedades y dejó a sus hijas en Francia.
Leonor regresó a su amada Aquitania y el 18 de mayo de 1152, ocho semanas después de que se decretara la anulación, se casó con Enrique Plantagenet, conde de Anjou, a quien había conocido un año antes y quien en 1154 sería coronado como Enrique II, rey de Inglaterra. Él tenía 19 años y ella 30.
Hasta aquí llega la historia de Leonor, reina de Francia. En un siguiente post les contaré sobre Leonor, reina de Inglaterra.
