Hoy quisiera compartir información que he encontrado sobre dos civilizaciones que coexistieron durante un tiempo con la civilización egipcia a lo largo de los 3000 años de su existencia – los minoicos y los babilonios.
La civilización minoica es considerada como la primera cultura europea de la edad de bronce y se desarrolló en la isla de Creta entre los años 3400 y 1200 a.C. El nombre le fue dado por su descubridor Sir Arthur Evans quien relacionó el palacio de Cnosos con el palacio del Rey Minos y la leyenda del minotauro.
Debido a su ubicación geográfica, en un punto de cruce entre Europa y Asia Menor, Europa y el Oriente Próximo, así como entre Europa y África, los cretenses fueron extraordinarios comerciantes y tuvieron lazos comerciales con Egipto y con islas vecinas del Mar Egeo.
A lo largo de su historia, los minoicos desarrollaron tres tipos sucesivos de escritura y es la última, la Lineal B, la que se ha podido descifrar, permitiéndonos conocer sus registros sobre temas administrativos de los palacios, incluyendo las compras, ventas, productos o materias primas utilizadas, ganado, esclavos, inventarios, ofrendas a los dioses, lista de trabajadores con sus tareas y remuneraciones, etc. Gracias a toda esa información es que hoy podemos tener una idea de cómo era la vida en Creta; cómo funcionaba el gobierno, su economía y los nombres de sus dioses.
Esta civilización ya contaba con caminos pavimentados de piedra que conectaban las ciudades; las calles tenían alcantarillado y las clases altas disponían de instalaciones para las aguas residuales mediante tuberías de arcilla. Asimismo, construyeron impresionantes palacios, siendo el de Cnosos el más famoso y el complejo palaciego más antiguo de Europa.
Este palacio fue construido hace aproximadamente 4000 años (en el transcurso de su existencia fue destruido varias veces por terremotos y luego reconstruido), tiene unos 17,000 m2 de construcción y más de 1,500 habitaciones. El término palacio, en realidad, no es exacto, ya que esta edificación tenía varios usos además de ser la vivienda del rey; en el sitio se encontraban templos y lugares donde se almacenaban grandes recipientes con aceite y vino.
En el palacio de Cnosos se encontraron unos espléndidos frescos que hoy se pueden ver en el museo Heraklion, mientras que en el sitio en sí se aprecian reproducciones de los mismos. Hay muy pocas representaciones de guerras, por lo que parece que la función de esta pintura era religiosa y cortesana. Entre las pinturas minoicas más conocidas encontramos al Príncipe de los Lirios de una villa de Amniso, el fresco de la taurocatapsia; y las decoraciones del Megarón de la Reina (a base de delfines) o La Parisienne.
Se ha encontrado un importante número de figuras de arcilla de mujeres diosas con los pechos descubiertos y con vestidos acampanados, lo que hace pensar que el papel de la mujer en la antigua religión minoica fue importante. Estas mujeres diosas suelen estar sujetando serpientes con las manos y algunos expertos piensan que ellas fueron las antecesoras de las diosas griegas Deméter y Perséfone.
Esta importante civilización desapareció hace unos 3200 años, probablemente debido a una serie de terremotos y maremotos, el más importante de los cuales fue causado por la erupción del volcán de Santorini y algunos estudiosos creen que la leyenda de la Atlántida se basa en la desaparición de la civilización minoica a causa de uno de estos eventos catastróficos.
Los Babilonios
Hace aproximadamente 3,800 años, se encontraba en Mesopotamia el imperio babilónico y su famosa capital, Babilonia (referida como Babel en el Génesis). Se cree que esta fue la ciudad más grande del mundo hace unos 3700 años y es posible que más de 200,000 personas vivieran en ella.
El creador de este imperio fue Hammurabi, quien pudo extender su control sobre Mesopotamia tras salir victorioso de varias guerras contra reinos vecinos. El imperio babilónico existió durante aproximadamente mil años, con algunas interrupciones debido a guerras y conquistas del territorio, y terminó unos años después del reinado de Nabucodonosor II, cuando el imperio cayó bajo el poder de Ciro II El Grande, hace unos 2,500 años.
Esta civilización nos legó uno de los primeros códigos de leyes escritos de la historia, el Código de Hammurabi, que actualmente se encuentra en el Museo del Louvre. Este código incluye las leyes que el rey declara haber recibido del dios Marduk para el bien de su pueblo. En él encontramos la ley del talión y la presunción de inocencia, la separación de la política de la religión, el establecimiento de jerarquías de la sociedad, una suerte de control de precios y salarios, la definición de las responsabilidades profesionales, el funcionamiento de la justicia y las penas aplicables, entre otros temas legales que regían la vida de sus habitantes.
Además de este código, hemos heredado de los babilónicos otros descubrimientos. Ellos fueron los primeros en utilizar el sistema de numeración posicional, sus conocimientos matemáticos fueron muy avanzados y utilizaron la geometría para calcular las áreas de diversas formas. Se ha sugerido que conocían el principio del teorema de Pitágoras mucho antes de que Pitágoras naciera; fueron los primeros en darse cuenta de que los fenómenos astronómicos son periódicos y utilizaron las matemáticas para calcularlos; fueron de los primeros en usar la astrología y el zodiaco con sus doce signos originan de la astrología de Babilonia; fueron grandes constructores – inclusive la Biblia menciona la torre de Babel, una torre tan alta que podía llegar al cielo y que se cree fue un zigurat llamado Etemenanki – asimismo construyeron la impresionante puerta de Ishtar (una de las puertas de entrada a la ciudad y que hoy se puede ver en el museo de Pérgamo en Berlín); y, por supuesto, los famosos jardines colgantes que, según una tradición habrían sido construidos por Nabucodonosor II para su esposa. Los jardines no habrían sido precisamente colgantes sino una serie de terrazas con todo tipo de plantas, pero, lamentablemente, no existe ninguna evidencia de ellos y algunos estudiosos sugieren que nunca existieron. Sin embargo, fueron considerados como una de las Siete Maravillas del Mundo. Si es que en realidad existieron, deben haber sido maravillosos.
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Trome Nora, que buena investigación y mejor relato. Nos ilustras de eventos tan grandes y tan bien descritos que merecen estar en publicaciones de la historia de la humanidad
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Muchas gracias!!! Qué bueno que te ha gustado!!!
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