Un lugar que, sin lugar a dudas, recomiendo visitar si están en París es el Palacio de Fontainebleau. Si bien el Palacio de Versalles es posiblemente el lugar más emblemático de la realeza francesa y asociado ineludiblemente a su trágico final, si ya lo han visitado o si prefieren pasear por un palacio sin la cantidad de visitantes que tiene Versalles, les sugiero darse una vuelta por Fontainebleau. Es, además, un palacio que ha estado habitado por la realeza durante 800 años.
Está ubicado en un extremo del magnífico bosque de Fontainebleau dentro de la Región Île de France y la primera construcción en el sitio fue una fortaleza medieval realizada en el siglo XII, de la cual hoy queda solamente un torreón. Aquí vivió el rey Luis VII quien mandó construir en el lugar un monasterio para los monjes Trinitarios que, lamentablemente, ya no existe.
En el siglo XVI, durante el Renacimiento, Francisco I empezó los trabajos de construcción del palacio que vemos hoy. De esta época data la Galería Francisco I que llevaba al rey directamente desde sus habitaciones hasta la capilla, galería que fue decorada por artistas italianos en el estilo que después se conoció como estilo Fontainebleau – líneas exageradas y colores brillantes con personajes que habitan paisajes mitológicos.
Una sucesión de reyes, reinas y un par de emperadores habitaron o visitaron el palacio y algunos dejaron su huella en las remodelaciones que le hicieron, entre ellos: Felipe IV (el Hermoso), Enrique III y Luis XIII quienes nacieron allí; Felipe II, Luis IX, Enrique II, Catalina de Medici, Enrique IV, Ana de Austria, Luis XIV (el Rey Sol, que fue quien más tiempo pasó en el palacio, pero el que menos lo modificó), Luis XV, Luis XVI, Napoleón I, Luis Felipe y Napoleón III.
Cristina de Suecia vivió en Fontainebleau durante varios años en el siglo XVII, Pedro I de Rusia y Cristian VII de Dinamarca también fueron huéspedes y el Papa Pío VII estuvo en Fontainebleau en 1804 para consagrar a Napoleón como emperador y luego estuvo allí desde 1812 hasta 1814 como su prisionero.
Durante la Revolución Francesa, el palacio fue despojado de gran parte de su mobiliario por los revolucionarios quienes lo vendieron para obtener fondos para la nación.
Napoleón I consideraba a Fontainebleau como su residencia favorita y mandó construir la sala del Trono en 1808. Durante el tiempo que estuvo en poder se realizaron varias modificaciones y, finalmente, el palacio fue el lugar donde firmó su abdicación el 6 de abril de 1814. La escalera en forma de herradura, desde la cual Napoleón I se despidió de su guardia cuando partía hacia su exilio en la isla de Elba, fue construida durante el reinado de Luis XIII en el siglo XVII.
Como verán, Fontainebleau es un palacio que ha estado presente en una enorme parte de la historia de Francia. Espero que lo que les he contado acerca de este hermoso e histórico lugar les haya despertado el interés y quieran visitarlo cuando tengan la oportunidad de hacerlo. ¡Realmente vale la pena!

Me encantó!!!!! gracias!
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Norita, gracias por compartir tu experiencia de visita de este hermoso palacio y de la explicación tan brillante que haces del mismo, espero tener la oportunidad de visitarlo.
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Gracias Nora por tu clara descripción de este gran Palacio.
Estuvimos allí en octubre 2018 y me impresionaron la cantidad de muebles y enseres que aun conserva en buen estado, a pesar de lo que se perdió durante la Revolución Francesa, cosa que no se encuentra en otros lugares históricos.
La sala que conserva las vajillas que utilizaron los distintos usuarios del Palacio no deben dejar de verla en su visita.
Sigue viajando y enviándonos tus simpatiquísimos comentarios.
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