Identidades

DSC_0255
Hace poco me retiré de una empresa donde estuve trabajando durante los últimos veinte años. Fue un cambio que yo escogí hacer porque ya se había cumplido un ciclo y quería hacer y disfrutar de otras cosas. Y, a pesar de que lo esperaba con ciertas ansias, al momento de partir me di cuenta de lo difícil que era. Decir adiós fue una experiencia muy fuerte. Era, de alguna manera, perder parte de mi identidad.

A lo largo de la vida vamos creando nuestra identidad basándonos en cosas externas y mundanas que, por su misma naturaleza, son temporales. ¿Quién soy? o ¿Qué soy? Y empezamos a repasar nuestras características externas… soy la hija de, la madre de, la esposa o pareja de, nuestra profesión o nuestra nacionalidad si la tenemos definida – en mi caso, soy un poco las Naciones Unidas, hija de padres que emigraron de sus países, quienes a su vez fueron nietos de personas que emigraron de los suyos, nací en un país, pasé algunos años en otros y terminé viviendo en uno diferente.

Hace algunos años, yo pintaba, eso me definía… era una artista. Pero la vida tiene sus vericuetos y en un momento en el que creía que había encontrado lo que más quería hacer, la vida me mostró que siempre tiene sorpresas a la vuelta de la esquina y, por diversos motivos, no tuve mayor opción que la de empezar a trabajar en algo que nada tenía que ver con lo que había estado haciendo hasta ese momento. Mi identidad como artista quedó hecha añicos y fue una experiencia dolorosa.

Pero, por suerte, envejecer te da algo más que canas en algunos casos. Con los años aprendes que todo tiene su razón de ser y que a veces se cierra un camino pero está en cada uno de nosotros encontrar uno alterno. No sé cómo hubiese sido mi vida si hubiera seguido pintando… ¿habría tenido éxito con el tiempo? Puede ser, pero no hubiera aprendido todo lo que aprendí trabajando, no tendría las amigas queridas que hice durante ese tiempo, ni hubiera encontrado la manera de sacar el mejor partido de todas las situaciones que se te presentan en la vida y, posiblemente, no estaría escribiendo este blog.

Aprendí también que debemos buscar nuestra identidad dentro de cada uno de nosotros… ¿Quién eres realmente, qué te gusta, qué te disgusta, qué sueñas, qué quieres, de qué eres capaz, en qué crees realmente? Esas son características que pertenecen intrínsecamente a cada persona y que no deberían variar, salvo a través de nuestro crecimiento emocional y madurez.

3 comentarios en “Identidades

Replica a Jessica Capurro Cancelar la respuesta