La Colección Frick

Existe en Nueva York una joyita de museo que posiblemente sea, además, mi lugar favorito en esa fascinante ciudad: el museo de La Colección Frick. Cada vez que he tenido la suerte de estar en esa increíble ciudad, una de mis visitas obligadas ha sido siempre a este museo.

El hecho de que una vez fue el hogar de una familia, nos permite de alguna manera transportarnos al esplendor de los inicios del siglo XX, época en que esta bella mansión fue construida y habitada por la familia de Henry Clay Frick, importante empresario en la industria del acero y gran coleccionista de arte.

Aquí, las obras de arte son mostradas de una manera diferente a la que uno usualmente ve en los museos; las encontramos en los ambientes íntimos de un hogar. Los podemos ver (en su mayor parte) como fueron colocados originalmente por la familia. Al fallecer el Sr. Frick en 1919, el museo y las obras de arte fueron legados a la ciudad de Nueva York para el disfrute de todo aquel que quisiera visitarlo. Desde 1919 a la fecha, el museo ha sido ampliado y la colección aumentada.  Casi la mitad de los objetos de arte que hoy podemos apreciar en los diversos salones – incluyendo pinturas, muebles, alfombras, esculturas, porcelanas y otros objetos – fueron adquiridos después de 1919.

En el museo podemos disfrutar, entre otras maravillas, de la habitación Fragonard, cuyos paneles sobre El Progreso del Amor fueron adquiridos por la familia Frick en 1915. Esta habitación, amueblada con hermosos muebles del siglo XVIII y adornada con porcelana de Sèvres, era usada generalmente por la Sra. Frick.

En las diversas habitaciones del resto de la casa encontramos obras de arte de Holbein, Tiziano, El Greco, Rembrandt, Velásquez, Whistler y muchos otros impresionantes artistas. Se da el lujo, además, de poseer tres cuadros de Vermeer (de un total de entre 33 y 35 cuadros que fueron pintados por este absoluto maestro de la luz y la intimidad).  

Hoy estoy escribiendo sobre el museo porque durante toda esta pandemia y su consiguiente encierro, dos curadores del museo, Xavier Salomon y Aimee Ng, me han acompañado (a mí y a miles de seguidores) desde sus respectivas casas, con dos programas de lo más entretenidos y didácticos que, por casualidad, encontré en YouTube: Viajes con un Curador (Travels with a Curator) y Cócteles con un Curador (Cocktails with a Curator). Les comparto los enlaces para que los puedan disfrutar si es que estos temas les interesa.

Cuando el mundo regrese a la normalidad y si están por Nueva York, dense una vueltita por este lugar tan lindo – ¡Realmente vale la pena!

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