
Sofonisba Anguissola, quien es considerada como la primera mujer pintora de éxito del Renacimiento, tuvo la enorme suerte de nacer dentro de una familia que animó a todos sus hijos, independientemente de si eran mujeres u hombres, a cultivarse y desarrollar sus talentos.
Nació en Cremona en 1535 y sus padres pertenecían a la nobleza genovesa. Su padre se aseguró de que tanto Sofonisba como sus hermanas recibieran una buena educación en la que estaban incluidas las bellas artes. Al cumplir 14 años, su padre la envío a estudiar con Bernardino Campi, un pintor de la escuela de Lombardía, y más tarde su educación artística continuó con el pintor Bernardino Gatti.
Sofonisba y cuatro de sus hermanas fueron pintoras, siendo ella la mejor y la más renombrada, dedicándose al retrato y el autorretrato durante toda su carrera – las demás hermanas dejaron temprano la pintura; una porque se hizo monja, dos la dejaron al contraer matrimonio, mientras que la menor murió joven. Su hermana Minerva fue escritora y latinista y su hermano Asdrúbal estudió música y latín.
En 1554, Sofonisba viajó a Roma y, a través de otros pintores que ya conocían su obra, pudo llegar hasta Miguel Ángel quien reconoció su talento y durante al menos dos años le brindó consejos y orientación, lo que constituyó un gran honor y beneficio para la artista.
Las dotes de dibujante de Sofonisba llegaron a ser conocidas en la corte madrileña y en el verano de 1559 fue invitada a la corte de Felipe II. Estando allí, ejerció de dama de compañía de la reina Isabel de Valois y continuó realizando retratos. Durante más de diez años, Sofonisba vivió en la corte española, primero como dama de Isabel de Valois y, tras la muerte de la reina, como tutora de las infantas, especialmente de Isabel Clara Eugenia. Sofonisba pasó su tiempo en España pintando sobre todo retratos oficiales de la Corte, incluyendo los de la reina y otros miembros de la familia real. Sus pinturas de Isabel de Valois y de Ana de Austria, la cuarta esposa de Felipe II, son vibrantes y llenas de vida. Durante estos años también pintó numerosos autorretratos donde se representaba pintando, afirmando así su formación artística.
Como muchas veces ha sucedido con mujeres artistas y debido a que ella no firmaba sus cuadros, sus mejores retratos de Felipe II o Isabel de Valois sosteniendo un retrato de Felipe II, pintados durante su estadía en la corte madrileña, fueron atribuidos a otros pintores y el nombre de Sofonisba Anguissola, fue quedando en el olvido.
En 1990, el Museo del Prado realizó estudios de los anteriores retratos, llegándose a la irrefutable conclusión que Sofonisba era la autora de los mismos. Inclusive, algunos historiadores creen que La dama de Armiño, uno de los más famosos retratos tradicionalmente asignados al Greco, podría haber sido pintado por ella.
En el año 1570, a los 35 años – lo que se consideraba muy tarde para los cánones del siglo XVI – se casó con Fabrizio de Moncada, hermano del virrey de Sicilia. Tras la boda, celebrada con gran pompa y por la que recibió una dote por parte del rey de España, se trasladó a Sicilia en el verano de 1573. Allí residirá en Palermo hasta 1579, tras la muerte temprana de su marido el año anterior.
Tras la muerte de su primer esposo, y siendo siempre un espíritu libre, la artista eligió a su segundo marido, el noble genovés Orazio Lomellino, veinte años más joven que ella. Se casaron en 1579 en Pisa y se establecieron en Génova, en una gran casa en donde pudo tener su propio estudio y tiempo para pintar y dibujar. La generosa pensión que le otorgó Felipe II, además de la fortuna personal de Orazio permitió a Sofonisba pintar y vivir libre y cómodamente. Allí vivió hasta 1615 , donde mantenía una posición de prestigio tanto por su cultura y su talento artístico como por sus privilegiados contactos con la corte española. Sus últimos diez años los pasó en Palermo, en sus posesiones sicilianas.
En 1624, cuando Sofonisba tenía 96 años, Anton van Dyck la visitó en Palermo e hizo apuntes y esbozos de ella en su cuaderno de viaje anotando que ella mantenía su genio y tenía una increíble capacidad para discutir sobre pintura.
Sofonisa murió en Palermo en 1625 habiendo sido aclamada y respetada internacionalmente a lo largo de su vida, sentando un precedente y abriendo el camino para que otras mujeres tuvieran la oportunidad de desarrollarse en el mundo del arte.
Sitios consultados:
Wikipedia / Museo del Prado / El País Semanal / Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Sofonisba Anguissola. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España). Recuperado de https://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/anguissola.htm el 25 de marzo de 2020.