
Los padres y educadores de hoy tienen una tarea difícil. Y digo de hoy, porque hasta inicios del siglo XX, los niños no recibían la atención que les damos ahora. Nadie se preocupaba demasiado sobre los efectos que el ambiente donde crecía el niño y la educación que recibía tendrían sobre el adulto que llegaría a ser. Ahora sabemos que los años formativos son tremendamente importantes y que la atención, la educación y los cuidados que les brindamos serán decisivos para su futuro como adultos equilibrados y bien adaptados.
Entre las muchísimas cosas que tendríamos que enseñarles es cómo lidiar con la frustración. No soy pedagoga, sicóloga o especialista en nada por lo que lo que expreso es simplemente mi opinión, obtenida de mi observación de los niños y adultos que me rodean. Es lógico que un niño sienta frustración cuando no logra lo que quiere pero es tarea nuestra enseñarle cómo manejar esta sensación y cómo encontrar soluciones. Muchas veces he visto padres que para evitar un disgusto o una “pataleta” dan gusto en todo a los niños o que al menor síntoma de conflicto entran con “espada en mano” a solucionar el problema que está enfrentando el retoño (evidentemente, estoy hablando de problemas o conflictos adecuados para su edad y que podrían resolver solos).
Habría que detenerse un momentito y pensar en todas las frustraciones que van a tener que enfrentar a lo largo de su vida: logros que no les serán reconocidos, trabajos que no conseguirán, cosas que querrán tener y que tal vez no puedan, amores que no serán correspondidos, sacrificios que tendrán que hacer por diversos motivos… la lista es larga. Y es por eso que necesitan disponer de las herramientas que les permitirán tener una actitud positiva en la vida, encontrarle la vuelta a las cosas y sacar el mejor partido en todas las circunstancias. Muchas veces una situación que podría generar gran frustración termina brindando grandes satisfacciones. Es cuestión del cristal con que se mire y de la actitud que tengamos para enfrentar todo aquello que no sale como queríamos.