Hoy la ciudad amaneció cubierta con una neblina perfecta, típica de esta época del año. Millones de estas minúsculas gotitas de agua suspendidas en el aire crean un ambiente casi mágico, dejando que apenas se distingan las hojas de los árboles en el parque, sugiriendo la posibilidad de que personajes de cuentos puedan salir de algún escondite, especialmente si tenemos la suerte de estar en algún lugar donde exista un poco de silencio que nos permita dejar volar la imaginación.
Al cabo de un rato, empieza a garuar, porque aquí no llueve realmente, y poco a poco, casi como sin querer, las calles y veredas se van mojando, despacito y en silencio. Para mí, en un día así, frío y húmedo, uno de los grandes placeres que encuentro es servirme una taza de té bien caliente y sentarme junto a la ventana para escuchar los sonidos asociados a las calles humedecidas.
Y, para mayor perfección, el té puede ir acompañado de unos scones recién sacados del horno, con mermelada y crema batida… o con mantequilla, según el gusto de cada quien.
Si se animan a hacerlos, aquí va una receta (en algún momento compartiré otra que también es muy buena):
SCONES
- 2 Tazas de harina
- 4 cucharaditas polvo de hornear
- 4 cucharadas de mantequilla
- 2/3 a ¾ tazas de leche fría
- Pizca de sal
Tamizar harina, sal y polvo de hornear.
Agregar mantequilla y mezclar con los dedos hasta desmenuzarla
Incorporar la leche de a pocos hasta formar una masa blanda que se desprenda de los lados del bol
Poner sobre mesa enharinada y presionar con los dedos hasta que tenga un grosor de aproximadamente 1 cm.
Cortar con un cortador de galletas o con el borde de una copa
Hornear en horno de 400º por 12 a 15 minutos
Servir calientes, recién sacados del horno!!!
